El poder subversivo de Katharina Fristch





Hace unos meses el equipo de 0034 me invitó a colaborar con su blog y desde entonces he estado dándole vueltas a qué postearía primero. Finalmente, por afinidad y admiración, he decidido hacer mi primera entrada de la que considero una de mis artistas favoritas: Katharina Fritsch.

Katharina Fristch (Essen, 1956) es, a mi juicio, una artista integral no sólo por la forma en que se mueve entre disciplinas sino por la manera en que las pone al servicio de la literatura, la tradición o el folclore. Esta artista, cuya actividad es fundamental para entender la escultura europea de los últimos años, tiene la capacidad para armonizar, con un acabado fino e impecable, lo que se supone es contrapuesto o, a priori, incoherente. De ahí que su obra me parezca un claro ejemplo de subversión, no tanto en el sentido destructivo del término sino en su aspecto más trastornador. Y esta capacidad para trastornar, para invertir el orden regular de las cosas, quizá explique el efecto sorpresa que a menudo provoca entre los espectadores. En este sentido, todavía recuerdo la cara que se me quedó el día que, sin saberlo, entré en una de las salas del Caixa Forum de Barcelona y me topé con una de sus esculturas de 270 cm de alto construida a base de una serie de Madonnas color amarillo plátano.

Las formas en que Katharina trastorna una realidad que tenemos más que masticada son varias y diversas.  Y una de ellas es la que Jean-Pierre Criqui llama El principio de la Pantera Rosa en un artículo que publicó en la revista Parkett hace ya unos años. Criqui utiliza este principio refiriéndose a la manera en que la artista hace uso del color, el cual emplea con propósitos simbólicos y sin estar necesariamente relacionado con el aspecto real de la representación a la que hace referencia. Así, en el mundo de Katharina podemos encontrarnos con un elefante verde, un monje teñido de negro, un dealer pintado de rojo o un pulpo naranja. Objetos monocromáticos fuertemente llamativos capaces de absorber la luz de todo cuanto les rodea. Formas que, aunque fácilmente identificables, resultan extrañas y de alguna manera desconocidas. Piezas que, con un lenguaje que oscila entre el minimalismo, lo conceptual y lo kitsch, invitan a reflexionar sobre la naturaleza de las mismas desde la alteración de su color original.

La artista no cuenta con una página web, pero sí con una serie de libros cuidadosamente diseñados y de una extraordinaria calidad en las ilustraciones en los que se pueden ver estas obras y muchas más. Algunos de estos libros, que se pueden encontrar en bibliotecas o librerías especializadas, son el de la editorial Gerd Hatje (2009), el editado por la Verlag der Buchhandlung Walter Konig (2006) o el de la Tate Publishing (2002).

Salud!
-P.
 
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